claudio ramirez vasquez

EL VENDAVAL DE MIRAMAR


El vendaval, acaricio mi rostro

un sabado amoroso de febrero,

me atrapo en su regazo ligero

y en un instante de mi vida. ¡ Fui otro !


Ubicado en Mi coordenada cero

 se movieron las partículas del suelo,

que pintaron mi desgreñado pelo

en insolito escenario bajo el cielo.


Cerre mis ojos y sin paralelo

de polvo se nublaron mis pupilas,

al observar una estrella. Me titila

y, cobija con su ondulado velo.

Una nube veleidosa en su vuelo

presenciaba el concierto de colores.

Escuhaba la sinfonia de amores

mientras la mar y el viento coqueteaban.

Las blancas dunas cósmicas danzaban

y mi Angel me decía.: ¡ Ya no llores !


                Claudio