rachid boussad

A la soledad

A la soledad

 

                   “la tinta en el papel.

                    El pensamiento

                    Deja su noche”.

                            Javier Sologuren

Óyeme, soledad, oye

Pues tú eres mía

Y yo soy tuyo.

Soy tu suelo natal.

Tú eres mis vestigios perennales.

Mas, en el aire de tu mutismo,

Ardor de tristuras e inquietudes

En mis facciones se patentizan.

Sonrisas ahorcadas

En la muralla de mi semblante

Trágicamente se pintan.

 

¡Qué crueza tan cruel!

¡Oh soledad, soledad!

¡Piedad, y más piedad!

¡Sé un bálsamo de mis angustias!

A paladinas,  a paladinas

Yo mal no obro contigo,

Y que yo sepa,

Es la más alta crueza,

Ésta, ésta que puedes usar conmigo.

 

¡Qué desazón del alma!

¡Oh soledad, sombra adlátere!

En mis soles y lunas,

Levantas tu bandera bordada

De mis nostalgias vulneradas;

De tormentos, terremotos, titubeos y sorpresas.

 

¡Oh soledad, sombra acompañante!

Algunos recuerdos vetustos emergen

En tu sombra diáfana y desnuda.

Si tienes oídos, que oigas:

Los recuerdos nacen y nunca jamás fenecen

Solo de lugar en la memoria mudan.

La ausencia no se da a la olvidanza,

Ni siquiera causa olvido.

La verdadera amada,

Sólida firme duradera,

Cuando ya bien ausente o perdido está.

Óyeme, Majakech, oye

¿Sigues marcando aún las sendas con tus pasos,

O si por debajo de la tierra

Un silencio elocuente envuelve tu calavera?

Rachid BOUSSAD