Murialdo Chicaiza

Odatorio I

(A la brizna)

Y

estás,

permaneces

como una

aguja verde

que no hace daño.

Mi pisada te aplasta

luego te recobras más enhiesta,

esperando el rocío de la mañana

que te limpie de mi triste huella.

Si no fuera por la luz no serías esperanza

delgada, alfombrando la tierra

con tu presencia

afilada.