Luis Aguilar Solis

LA DULZURA DEL PECADO

Siento en mi interior un fuego atormentador; es el vino delicioso del amor, yo soy el demonio que habita en tu corazón, y el ángel que ya no vive en tu interior, soy el delicioso emisario de la pasión.
Yo vivo entre la paz de los poetas olvidados, y también en el terror de los condenados, soy el amor de tus noches extraviadas, la miel de tus labios agita mi respiración y siento que te amo...
Eres el fuego de mi pasión, la erótica razón que debo alcanzar y la deliciosa sonrisa que tengo que esperar; genial, el amor se ha desnudado. . .
Ahora bebamos del vino inmortal, ascendamos a un nivel divino, a través del portal de llamas y poesías.
Que venga el licor, la luz y la música demencial y que bailen las parejas sobre la suave alfombra de sueños e ilusiones, que la rosa de tu amor brille entre las copas y que el fuego devore las sombras...
Que viva siempre lo absurdamente trágico, bailemos felices en brazos del amor, digan lo que digan, gocemos en la cama de las delicias de nuestra pasión, que no nos importe la aparente contradicción de nuestras personalidades.
Yo he aprendido con la sabiduría del pecado y el vértigo de lo absoluto, ahora veo; tus labios están marchitos de tanto besar, también saben amar....
Por eso yo a ti te quiero, mujer caída, yo por ti me muero, digan lo que digan, me gusta cada parte de tu cuerpo y tu forma de amar; mujer, no me dejes, que yo solo a ti te quiero.
Mi amor entiende por favor, la fruta prohibida nos hace dioses, las palabras deliciosas de amor, y tus graves juramentos, son como el fuego de las rosas, son como aquellos deliciosos momentos que nadie más conoce…
Los ángeles más grandes siempre fueron diablos, habitantes de los círculos infernales, ellos gozaron los labios del amor, poseyeron la carne de las vírgenes, en delicioso esplendor.
Deseo que entiendas que las rosas rojas son mejores que las blancas, porque tienen el aroma del pecado y el vértigo de lo prohibido, y por lo mucho que han llorado una dulce muerte las aguarda.
La tentación es la madre del pecado, y tu cuerpo es la envidia de la lujuria; los dioses más divinos, son los que han sido más humanos y los dioses más bondadosos son aquellos que fueron demonios.
Eres mi rosa de pasión, tienes mil nombres deliciosos, pero tu verdadero nombre es amor....
Yo quiero sentir tus labios de miel, quiero besar tu cuerpo con deseo y locura; quiero decirte cosas raras, cosas íntimas, decirte todo, en una perfumada mañana nublada, decirte todo en noches estrelladas, a ti, mi estrella del amanecer y atardecer, tus pechos destilan miel y veneno, y el dulce licor de tu éxtasis orgásmico me enloquece tanto que pierdo el control de mi cuerpo y mi razón, mi deseo es cumbre, es inmensidad, es fuego, es la llama ardiente y adorada por donde se entra al cielo, ven conmigo y saborea mis placeres…