Rosa de los vientos

No reconocí ni tu mirada ni tu perfume

Viniste como lo haces siempre:

con ruidos aparatosos, imponiendo tus maneras,

tu estilo, tu opinión.

 

¿Será que la costumbre me ha cegado aún más?

 

No quería que fueses tú,

tenía esperanza en la diferencia,

parecido en forma pero no en contenido,

creí en una bella y sincera esencia.

 

No te reconocí, pero te vi claramente,

aun con mis gafas inclinadas,

un poco exageradas sobre el puente de mi nariz.

 

¿Fue la esperanza o el  temor

que te transformó en algo que no eres?