Murialdo Chicaiza

Poesía.

Qué bien suena tu cimera palabra,

eres mujer que arrancas la maldad del alma.

Poesía, regalas flores a manos llenas

nos colmas de becerros y campanas.

 

Cumbre de las cumbres, mujer amada

por los locos, los ilusos, por mis entrañas.

He regresado a ti, mi amor primero,

después de vagar por los abismos

de la soledad, el desaliento y la tristeza.

 

Hoy bebo de tu copa el mejor de los vinos

la angustia se retira de mis endechas,

ya veo la luz, la dicha palpo.

Hoy camino de tu mano a mi esencia.

 

Déjame por siempre con tu aroma

de flores y eucaliptos por las mañanas.

Dame aquel abrazo que desdeñara

conviérteme en tu amante que retorna.

 

Devuélveme la lira, olvida mi desdicha.

Mírame con tus ojos inasibles.

Devuélveme la voz, dame sosiego,

préstame tu voz, solo eso quiero.