Fernandotorres

LAS MARGARITAS SE COMEN A BESOS AL ANOCHECER

Sé que las fachadas

buscan la oportunidad

de hacer el pino

en el patio de recreo

de su infancia.


Que debajo de los pasos de cebra

se esconden secretos

que a la ciencia no interesa.


Sé que los cubiertos

de un restaurante de París

tienen una complicada

vida privada.

Que el olor de tus labios

te lo prestan

sirenas no envidiosas.

 

Sé que los botiquines

son pequeñas ciudades

con leyes más amables

que las nuestras.

Que en los jardines de Babilonia

las listas de boda

se querían casar.


Sé que todo

-a su manera-

está vivo.

Depende de nosotros

ir despacio

y muy callando

para sentirlo.

Que cada cual

sin poderlo evitar

cuenta la realidad

que más le conviene.


Sé que las facturas más caras

las paga el fracaso

y solo hay descuento

si de ello aprendes algo.

Que tú y yo

haríamos una bonita pareja

en la corte de Luis XIV.


Sé que tu lógica

a veces va de copas

con mi desordenada vida

para crear galaxias

en los intersticios

de nuestros miedos.