LeandroAY

Epitafio II

Si el nacido cuerpo
hubiera sido alma,
sin ser jamás carne.



El yugo de la imperfección
jamás habría de trisar
las promesas perfectas.


Mas nacida el alma
es en cuerpo y
la carga se postra
en su piel.

 

Mas nacido el cuerpo
es en ojos que ven.

Mas los ojos ven lo
que no se debería
prever.


Mas lo previsto es
el orgullo de unos,
y la vergüenza
de los otros.


Y los otros,
solo son despojos,
solo porque nadie,
los quiso ver.

 

Leandro Yñiguez  , Miércoles 16 de enero, 2013