ronald tadeo ramirez elizalde

𝐃𝐎𝐋𝐎𝐑 𝐃𝐄 𝐀𝐔𝐒𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀

Cuánta angustia siente mi alma enamorada, cuando tu ausencia se vuelve herida, cuando la noche me encuentra desvelado y tu recuerdo me duele en la vida.

 

Tu ausencia, poco a poco, me devora, sembrando en mi destino la amargura; y mi corazón, que por tenerte implora, se pierde entre la pena y la locura.

 

No tenerte me condena a la tristeza, a caminar sin rumbo y sin consuelo; porque no encuentro en otros labios tu tibieza, ni en otros brazos el calor que anhelo.

 

No quiero otros besos, ni otra ternura, ni otro amor que pretenda reemplazarte; pues solo tú conoces la dulzura de llenar mi camino al encontrarte.

 

Y así, mientras mi corazón te espera, aprendo a convivir con tu distancia; porque amarte, aun desde la ausencia, es llevarte en el alma como eterna esperanza.