Patricia Cuervo

A LA ORILLA DE LA VIDA.

Voy por el mundo creyendo estar vestida.

Los hombres ronronean en los semáforos.

El vecino inspecciona a la mujer de turno

recibe el agujero los viajeros

en sinfonía con el viento.

Los orfanatos colecciona niños

archivados por Santa Claus.

La tierra grita

abre sus fauces para limpiarla.

La lavadora se lleva mi envoltura.

Mi sangre se aleja camino a mis recuerdos.

Una mano enrojecida me toma

apretando un pulmón

es el trajín de vivir.