Rafael Maranon

LÍRICA CANCIÓN



Romance

 

Lírica canción de un grillo

Rota de tanto cantarla.

El agua, mansa en la fuente,

Se calla para escuchar.

 

Unas palabras ansiosas

Se susurran en el alba:

Serrano, yo a tí me entrego

En esta blanca alborada.

 

Gustosa te doy mi cuerpo

Y el alma también te he dado,

Que tanto uno como otra,

Solo para tí las guardo.

 

Tus ojos como cuchillos

Me taladraron el alma

Y tanto y tanto te quiero,

Que hasta mi aliento se para.

 

Manos de dedos vehementes,

Buscan bajo  las frazadas

Y dos, en  ardientes besos,

Se funden de madrugada.

 

Mil lenguas como cuchillos,

Hipócritas se preparan

Y por la envidia afilados

Sentencian a los que aman.

 

Pobre del que aquella noche,

Repleto de saña amarga

Juzga maligno y condena,

Lo que tanto él echa en falta

 

No temas chiquilla mía

De haberme amado bizarra,

Que yo, como hombre de bien,

Me hago cargo de tu fama.

 

El gallardo mozuelillo

Y la adolescente dama,

Sus promesas entrecruzan

Al despuntar la alborada.

 

La luna que les contempla,

Se refleja en la fontana

Y a una nube guiña un ojo

Cómplice de aquella magia.

 

Furtivo se va el mocito

Llena el alma de nostalgia,

La chiquilla, embelesada,

Queda suspirando al alba.

 

En los cristales mojados

De su aliento en la ventana,

Sus manos suaves de nácar

Posan ansiosas las palmas.

 

Y en su pecho prieto y terso

Hecho de marfil y ámbar,

Los suspiros se refugian

Por miedo de traicionarla.

 

Rafael Marañón.