rinconpoetico

Memorizándote

 

Sentado sobre el espeso forraje

aun húmedo por la fresca neblina,

entre fuertes árboles sin cúspides,

voy apretando mi pecho y despidiendo los dioses.

 

Desnudo mis pies para sentir la brisa

que soplan los Ángeles desde el bohío,

van rozando mi frente entre los arbustos,

mi espalda con sus labios mojados.

 

Mis manos se adueñan del frívolo suelo

surcando mis encantos  en la tierra,

mi cuerpo enamora sus cabañas

con latidos rítmicos y entusiásmales.

 

Mi pecho danza en tus corrientes

que sumergen mi lengua en profundos ríos;

ríos que llenan las grietas de mis labios,

ríos que rejuvenecen todos mis sentidos.

 

Y allí junto a un viejo tronco, te pienso

deseando sentir tu rostro sobre el mío.

Suspiro tu nombre a las sabanas

y mi vestuario arrojo al desvarío.

 

Mis dedos se tatúan a tus muñecas

levantando tus brazos a las nubes,

susurrando fantasías a tus oídos,

paladeándome la miel que desborda tu cuello.

 

Sutilmente voy mordiendo tus racimos

cuales preñan mi boca de medicina,

siendo tu amor terapia a mis dedos,

sanación tu bendita anatomía.

 

Atavío las palmas a tu baja cintura

cual han apretado serenamente mi abdomen.

Con los dientes viajo libre tus galerías,

con los ojos cerrados insto mi “va y ven.

 

Las manos migran  tras las montañas

que entierran un secreto indomable,

mas el mapa ha descubierto mis piernas

desenterrando los parques forestales.

 

Sintiéndome así aeronáutico

al suelo y a la tierra retorno

para ilustrar con letreros mi balcón

Y a tus rodillas besos salpicados.

 

Daniel Badillo