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Sara (Bar literario)

A propĆ³sito de nada

 

 

Nos anticipamos de corazonada a razonamiento

Al momento implacable de la despedida.

 

[No porque quiera vivir planeando mis derrotas]

 

El oficio de un buen escritor

es a una historia de amor, masacrar

en el clímax mismo de la pasión.

 

En medio del primer beso

Como telón de fondo,

Se escucha graznar a un cuervo.

 

¡Insensatos ellos!

Que no presagian de sus tragedias pasadas

El ciclo patético de sus propios cuentos.

 

Y justifican el sufrimiento,

Como la parodia trágica, de estar aprendiendo.

 

Pero se los ve, se los ve tropezar sus mandíbulas

En las fauces voraces del desamor sin remedio.

 

En cadencias de carnes masacradas por el deseo

No se miran así mismos, firmando el anticipo del epitafio

/de su crónica intermitente/

 

Un gallo canta después de que el apóstol

Negara tres veces haber sido bautizado por el credo.

 

 

Amanecen vaciados del Edén prometido

Luego se miran, se desconocen, se detestan

Toman sus estacas y a un costado del oído

Se gangrenan el verbo acometido.

 

Los protagonistas se hacen la eterna pregunta

¿Por qué en nombre del amor,

Hemos asesinado nuestros propios sueños?

 

 

 

“Y vivieron, felices para siempre”