Poemas para el alma

El amor que me atrajo

Fuimos criados como de tiempos separados,

uno, que iba en contramano de lo innovado,

el otro que parecía acomodarse en lo nuevo

pero nuestros corazones siempre se amaron.

 

Tu, idólatra de gesto nacido en siglo pasado,

yo, un hombre fiel a curvas de puro plástico,

fue en ese segundo cuando surgió lo nuestro

algo diferente a lo habitual, pero no extraño.

 

Con tus valores de dama, señorial de antaño,

cuando la piel te rocé, me tuviste en la mano,

mi emoción decía a lo que siento darte besos,

todo lo creído, al conocerte, se hizo pedazos.

 

Era tan fuerte la vivencia de aquello cercano,

algo, que en mi tiempo, parecía tan olvidado,

que la flor de una dama tornara en caballero

a este forajido de sueños, del amor ignorado.

 

El movimiento de tu cintura, algo escalonado,

ese taconeo en elegancia viva de tus zapatos,

la mirada que hacia piel ante escote discreto,

dos palabras que, al decirlas, me dominaron.

 

De lo que había, ahora soy este ser renovado,

de lo que es ella, en todo le rendiré y lo hago,

no más cosas efímeras, pasajeras, sin tiempo,

solamente amarla con el amor que me atrajo.