Poemas para el alma

Mujer-hechizo

Empecé a desearte cuando me eras incierto,

prematuro, tal vez, pero nunca sin el fuego,

la luz de mi vida, ardía en las noches ritual

con la esperanza de hallarte y ser tu templo.

 

¿Será que se volvió tan verdad y no lo creo,

acostumbrado a oasis donde nada era cielo,

seco el aire de mis pulmones por nombrarte

y, sin embargo, con huellas habló tu cuerpo?

 

Mujer-hechizo apoderas mi alma y su deseo,

forjando avidez el ser tu vientre mi alimento,

entre mis brazos reinas, sirena que se eleva,

danzando como gotas de lluvia por el viento.

 

Nunca olvides, que para amarte, no duermo,

que vivo a la fantástico, real, solo por ti esto,

que un día me juraste ser el amor, inmortal,

que solo desvanecerá cuando no haya resto.

 

Cura mis mares, mis soles y hasta el tiempo,

ese desierto calcinando a las aguas del rezo,

tiende esa mano y déjame tocar así tu palma

sabiendo que, aun por la distancia, te siento.