ronald tadeo ramirez elizalde

𝐌𝐈 𝐀𝐌𝐎𝐑, 𝐘 𝐑𝐄𝐒𝐔𝐋𝐓𝐀 𝐀𝐒Í

𝐌𝐈 𝐀𝐌𝐎𝐑, 𝐘 𝐑𝐄𝐒𝐔𝐋𝐓𝐀 𝐀𝐒𝐈́

 

Mi amor, y resulta así:

 

Nadie te ha abandonado, aunque a veces tu noble corazón te haga creer lo contrario; nadie te ha cambiado, aunque tu razón insista en repetírtelo en silencio.

 

Resulta que, a veces, la vida cambia nuestros caminos sin pedirnos permiso, y hay destinos que duelen porque para alcanzarlos primero debemos aprender a partir.

 

Yo elegí el mío, no porque quisiera alejarme de ti, sino porque quiero llegar más pronto a ese lugar donde sueño construir la vida que algún día deseo compartir contigo.

 

Tengo miedo de equivocarme, no voy a negarlo.

Pero acepto el riesgo, acepto los golpes que el destino tenga para mí.

Si caigo, me levantaré.

Si me pierdo, buscaré nuevamente el camino.

Y si la noche se hace demasiado larga, aprenderé a caminar entre sus sombras.

 

Quiero hacerlo solo.

Por eso he partido sin decir adiós, porque algunas despedidas son demasiado dolorosas cuando se pronuncian mirando a los ojos de la persona que más amas.

 

No quiero lastimar a nadie mientras atravieso este viaje.

Quisiera salir ileso, pero sé que no será así.

Sé que habrá heridas, noches de incertidumbre, lágrimas escondidas y momentos en los que desearé volver.

 

Quizás llorarás mi ausencia hasta acostumbrarte a no verme llegar cada tarde, hasta acostumbrarte a despertar sin mi voz en tus mañanas, hasta que el silencio deje de preguntarte por qué me fui.

 

Pero quiero que sepas algo:

 

Aunque mis pasos se alejen, tú permanecerás conmigo.

Vivirás en algún rincón de mi corazón, caminarás conmigo en mis pensamientos y tu recuerdo será, muchas veces, mi refugio en la tristeza, mi motivo de paz en medio de la tormenta, mi coraje cuando me falten fuerzas y mi valor cuando tenga miedo de continuar.

 

Y te juro que, si algún día alcanzo ese lugar al que hoy parto en busca de fortuna, si la vida me concede llegar hasta donde sueño, y si todavía me esperas en aquel lugar donde hoy te dejo...

 

Te juro que todo será diferente.

 

Entonces miraremos hacia atrás y comprenderemos que todo esto no fue más que una tormenta pasajera, una página triste de nuestra historia, un mal sueño que finalmente terminó.

 

Mientras tanto, mientras la tormenta pasa, mientras aquella nube negra se pierde lentamente en el horizonte, por favor, cuídate.

 

No dejes de sonreír.

No dejes de vivir.

No permitas que mi ausencia te robe la felicidad que mereces.

 

Y si alguna noche el recuerdo de nosotros vuelve a visitarte, no lo recibas con tristeza.

Recíbelo con una sonrisa y recuerda que hubo alguien que tuvo que alejarse de ti no porque dejara de amarte, sino porque necesitaba luchar por un futuro digno de los dos.

 

Adiós, amor mío.

Adiós, corazón.

 

Si de ti me alejo, no es por falta de amor, sino porque la vida me exige partir.

Debo buscar fortuna, abrir caminos, construir mi destino y encontrar un lugar donde finalmente pueda vivir sin miedo al mañana.

 

Me voy con el corazón lleno de ti y con la esperanza de regresar algún día con las manos llenas de sueños cumplidos.

 

Hasta entonces, sé feliz.

 

Y si el destino vuelve a cruzar nuestros caminos, que nos encuentre distintos, más fuertes, más sabios y todavía capaces de amarnos.

 

Adiós, mi amor...

 

No es el final.

 

Es solamente un hasta luego escrito con lágrimas por alguien que tuvo que partir para intentar encontrar el camino de regreso a ti.