ronald tadeo ramirez elizalde

𝐀𝐌𝐎𝐑 𝐕𝐈𝐑𝐓𝐔𝐀𝐋

No te conozco, pero me haces falta, no te tengo, pero te añoro; no has llegado a mi vida y, sin embargo, ya ocupas un lugar que nadie más ha podido llenar.

 

Eres, quizá, un sueño que aún no conozco, la mujer que mi corazón ha esperado sin saber siquiera tu nombre, la que desde niño, entre sueños, mi alma ha presentido.

 

No sé si realmente existes más allá de mis pensamientos, pero cuando cierro los ojos te encuentro.

Te invento con la imaginación, te dibujo en mis silencios, te hago real en mis pensamientos y, por unos instantes, te siento a mi lado.

 

Entonces el viento se convierte en mensajero y sus susurros parecen decirme que alguna noche pronuncias mi nombre, que tus labios buscan mis besos, que mis fotografías guardan la ilusión de una mujer que también me sueña, y que extrañas mi presencia con la misma intensidad con que yo extraño la tuya.

 

¡Cuánta pasión sin haberte tocado!

¡Cuánto deseo sin haberte visto!

¡Cuánto amor esperando tus manos, tu mirada, tu voz y tu abrazo!

 

Qué extraño es amarte desde lejos, amarte sin conocerte, sentirte sin tenerte, soñarte sin saber si algún día nuestros caminos tendrán la dicha de encontrarse.

 

Nos separa una distancia que no se mide solamente en kilómetros; nos separa el misterio de no saber si aquello que mi corazón imagina algún día tendrá un rostro frente a mí.

 

¿Será que algún día podré mirarte y descubrir que siempre fuiste tú?

¿Será que mis sueños se convertirán en realidad y podré estrecharte entre mis brazos?

¿Será que este amor nacido en la distancia algún día dejará de ser virtual?

 

No lo sé...

 

Pero mientras llega ese día, seguiré encontrándote en mis sueños, hablándote en mis silencios y escribiéndote en cada verso.

 

Porque quizá nunca te he tenido, quizá todavía no te conozco, pero hay algo que mi corazón insiste en decirme: que en algún lugar del mundo existes, y que algún día, tal vez, la vida nos permitirá encontrarnos.

 

Y cuando ese momento llegue, quiero mirarte a los ojos y preguntarte en silencio: ¿Eras tú la mujer que mi corazón llevaba tantos años esperando?