Gabriel Banque

A MI MADRE ELIZABETH

¡Tú! Que fuiste bendecida

 

Con la gracia de llevar en tu vientre,

 

Por nueve largos meses

 

El fruto que vistes nacer.

 

 

 

Y que acogiste bajo tus brazos

 

Aquel retoñito que con su llanto,

 

Te hizo despertar de madrugada

 

Durante días y noches de cansancio.

 

 

 

¡Tú! Que desinteresadamente

 

Y sin esperar algún presente,

 

Distes cada parte de tu vida

 

A través de tus regaños y consejos.

 

 

 

¡Bendita seas por siempre!

 

Pues con amor, empeño y esmero,

 

Has ido formando hombres

 

Y mujeres de buenos principios.

 

 

 

Hijos que te darán y han dado

 

Valor para seguir luchando,

 

Por ser una madre abnegada

 

Dedicada y siempre dispuesta.

 

 

 

A dar su vida por sus hijos

 

Olvidándose de su yo personal,

 

Y siempre siendo servicial

 

Cada minuto de tu vida.

 

 

 

Recibe de parte mía en este día

 

Mi gratitud eterna, por ser tu madre

 

Un tesoro, una  joya invaluable