Fabian Amaya

Mi propia historia

Mi propia historia como tal

es la que me hace diferente a los demás

y la que me hace tan común

como el resto de la gente.

 

Mi propia historia comienza

el día que tuve a bien nacer,

y con la vista de la luz del mundo

por primera vez,

sin saber todo el trecho que tenía por delante.

 

Ya con el pasar del tiempo,

los lloriqueos se tornaron en juegos

y el estudio en la tarea más compleja

extensa y no sé hasta que punto,

la más laboriosa…

tanto así que después de tanto tiempo

llegué a comprender que nunca

se deja de aprender.

 

Y mi infancia pasó como un sueño

y mi juventud se tornó más extraña,

en verdad, no es fácil empezar a comprender

la complejidad y simpleza del mundo

que nos rodea.

 

Y durante tantos días de gozo y otro par

donde estuve triste,

iba mi propia historia en luchar cada día

para ganar esta “guerra” que es la vida.

Aunque no menos cierto, quizá sea la guerra

más extraña y extensa en la que podamos estar,

pero la única de todas que vale la pena vivir.

 

Mi propia historia me lleva a mis padres

que sólo yo tuve el placer de tener,

y a mi familia que quizá como tantas otras

era diferente a las demás.

 

Y aprendí que si caer era inevitable,

la diferencia estaba entre quienes deciden

levantarse y seguir en pie de lucha;

y si llorar era tan necesario,

las lágrimas sólo serían un breve desahogo

del alma por algo o alguien que en verdad

lo merecieran.

 

Y así de a poco escribo mi propia historia cada día,

no soy el único poeta que escribe,

pero me consta que lo hago con transparencia,

y quizá sin ser perfecto, puedo ser el amigo

de mis amigos,

y mi propio crítico pues no dejo mi franqueza.

 

Esta es mi propia historia a grandes rasgos,

la de la humanidad tan común y distinta,

y la de un individuo que pese a tantas circunstancias

de adversidad,

no ha renunciado a su propia lucha;

con dolor o sin él espero

me acompañe una sonrisa hasta el día

en que deje a mis hermanos de vida,

el día en que mi propia historia

tenga su propio fin.