Blas Roa

En ti vive el deseo

En ti vive el deseo

y me convierto en rayo nocturno

cada estrella es un ave

que ilumina estática su podio

sobre el cielo espeso y naval

que nos cubre y nos cuida

cielo que es eternidad

como tus manos tibias 

como tu mirada inmortal.

 

En ti vive el deseo

y la noche es una mañana dormida

el tiempo viene y va

el viento se escandaliza

el vapor ungido en lamentos

se cristaliza con el invierno:

que ya no es vida mi respiro

si no es tu cuerpo mi compañía

como las ropas que uso

como canas que me delatan

siempre tu y tus detalles

son vida de mi deseo

en ti habita la armonía.

 

Habita,

porque el romance es de arena

si no hay poema que logre darte

ni pintura que describa

cuánto ama mi puño escribir

lo que verso para tus sueños

como custodio de tu sonrisa

cada vez que los rayos del sol

hieren las nubes tempranas

en ti vive el deseo.

 

Vive,

porque tus labios son gemas

y tu cabello es canela pura

tus hombros nivelados

me dejan siempre abismados

los delirios del vertigo

como una copa que cae

como el vino que se derrama

como el sudor rosado de tu piel

cual umbral de milagros

por eso, y mucho más

en ti vive el deseo.

 

En ti Reside

ese calor improbable de perfecto

ese aroma de jardín pulcro

que no es mas que la vida misma

tejiendo milagros en su carpeta

tu que eres solo perfecta

cuando la calma es ahora

cuando la tristeza no llora

y el cielo tiene sucursal en mí

como campos de nostalgia

por esa canción que suena

por esa foto que se hace amarilla

por ese, tu cuerpo

por ese, tu rostro

por esa voz de luna clara

en ti vive el deseo.