flack

A mi madre.

Pues de antaño a hoy, es vieja hermosa

luz de mi niñez, encanto de mis ojos,

de la tierra ahora eres sólo despojos

más de toda mente memoria gloriosa.

 

Quien te conoció, de su alma eres heroína,

y quien te amo, no podrá la cruel muerte

plasmar del olvido el oficio de tenerte,

más bien recuerdo eres, como eres cosa divina.

 

Piedra es tu mezcla de voluntad y sacrificio,

en contraste la blandura del ígneo amor,

ya de la esperanza haces artificio,

 

como de dolencias miles hiciste tu valor,

nunca rostro abnegado fue de tal beneficio

cuando de bondad al mirar consumía feliz su dolor.