Dante C.

de mi propias manos un verso

Una paz que solo me daban sus ojos,

Una luz suave, e injusta que me robaba un suave susurro

De mí descorazonado corazón.

De mi soledad eres tu parte, de mi verdad eres doncella,  de mi propias manos un verso.

 

 

Besando sus labios la conduje asta mi mundo de palabras, con profundo

Y amplio sentido de irrealidad, yo ella y mi antiguo de verso que en aquella hora estaba muerto.

 

Y sus labios  de la más pura pintura que solo nace cuando

Hay amor en el corazón, hechos para el espectador que desea observarla.

 

Aquel beso indeciso, indecoroso, aquella una suave y tenue resonancia

En el pecho, una suave puerta entre tu y yo mi joven  doncella,

Pasajera de mi corazón en recuerdos pasajera  en este día de pasado tan desolado.

 

 

Cual es la forma, cual es  el camino que me llevara a tus  labios,

La soledad de mi vida la paz de la luz de una celebré  estrella,

Creo la más oscura, opaca en aquel cielo despierto para ti para mi para los locos amantes.

 

 

Más que para ellos para el que cree que el amor es más cierto

Que sus propias palabras, mas que el amor por ella mas que por sus ojos