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Víctor Sorchaga

***Quise elevar mi alma tan lejos***

 

Quise elevar mi alma tan lejos,

 

como el céfiro que se eleva a sí mismo

 

y se convierte en papalote

 

que gira,

 

que gira,

 

pero sólo vi,

 

–en lo poco que las lágrimas dejan ver–

 

como se disipaba al salir de mis labios.

 

 

Después tomé mi corazón destrozado,

 

lo palpé con los ojos,

 

lo miré con los manos

 

–él ya había ahogado mi amor–…

 

y lo arrojé muy fuerte al piso

 

para ver quién lo atrapaba.