ALVARO J. MARQUEZ

CON SUS COMAS... Y SUS PUNTOS

"Feliz puedo escribirte, dibujarte, sentirme vivo/ bajo la magia de tu embrujo./ Triste también te escribo…/ pero es otro el dibujo".


Comencé un poema cuando te conocí,

en ese entonces no hablaba con tristeza,

fue tu inicial la primera letra que escribí,

llenabas mi existencia de mucha alegría

y mi poema que apenas iniciaba prometía

comas y puntos entre mucha belleza.

 

Me gustaba tu modo de mirar, de sonreírme,

no eras para nada parecida a otras mujeres,

aún en silencio tanto lograbas decirme,

ambos comenzábamos algo especial a sentir

y el poema cuando lo quise proseguir

ya hablaba de inicios, de albas, de amaneceres.

 

Juntos tantos momentos compartimos,

instantes que quedaron en nuestra memoria,

fue tanto lo que cantamos, lo que reímos

que nos terminábamos los dos cansando

y al continuar mi poema se estaba formando

entre comas y puntos una maravillosa historia.

 

Continuaba el tiempo transcurriendo

y los versos de mi poema florecían,

un amor de verdad estaba naciendo

llovía y las tardes nos parecían más bellas

y un “te amo” grabado dentro de ellas

guaradaban todas las gotas que caían.

 

Pero no siempre fue azul nuestro cielo

y empezaron a llegar las nubes grises,

parecía volverse fugaz nuestro anhelo

y el poema con versos tan preciosos,

que hablaba de dos enamorados dichosos,

comenzó a contar que no éramos felices.

 

Un poema que hablaba de risas, de cantos,

que daba cuenta de la unidad de nuestros pasos,

con letras que describían mágicos encantos

narrando la plena felicidad de dos seres,

un poema que pintaba en sus letras amaneceres

terminó sus versos llenándose de ocasos.

 

No era la intención cuando aquel día te conocí

por toda la buena vibra que te di y que me diste,

pero debemos entender que la vida es así,

sombras del destino oscurecieron nuestros días

y unas letras que eran cantos de alegres fantasías

acabaron conformando un poema triste.

 

Que lo escribimos todo nosotros,

abrazados, bien o mal pero juntos

y aunque por la culpa de otros

el poema tuvo un triste final,

vivimos ambos el amor tal cual

con sus comas... y sus puntos.