Armando Sosa Bocanegra

Llanto

Lloré por tu pérdida
que era la luz de mi vida,
y la razón
que hacía latir mi corazón.
 
Casi muero aquel día
en que me dejaste lleno de melancolía
y frustrado,
lloraba preguntándole al divino
por qué había sido conmigo tan maligno,
por qué se había metido en mi camino.
 
Que me alcance la vida para quererte,
te decía cada día sinceramente.
Te prometía sin pensar
que algún día nuestro amor
se podría acabar.
 
Pero tú me mandaste a la otra puerta,
dijiste que tu pasión para mí ya estaba muerta,
que tan solo fui uno más
 
que en la vida aumentaría
de tus quereres la cantidad.
Dijiste con indiferencia
que tu pasión para mí ya estaba muerta.
 
Yo te creía como un ángel
que me mandaba el divino,
para acompañarme por siempre en mi recorrido
y estar conmigo.
 
Ahora mi sueño más
grande es volverte a ver,
tenerte entre mis brazos,
sentir el néctar de tus besos.
 
Ahora solo tengo un estúpido sueño
en el que mi vida empeño.
Solo tengo un maldito existir,
por el que tú me haces sufrir.
 
Tenerte a mi lado
hasta que la muerte nos haya llevado