Alma al aire

Hola soledad

 

Hola soledad,

no esperaba tu llegada

tan temprana, tan abrupta,

sin poderme preparar.

Pasa, siéntate,

que prepararé algo caliente

para el frío que trajiste

y así poder conversar.

Dime soledad,

acaso me has extrañado

cuando entre sus brazos

te eché a volar?

conociste mucha gente?

aturdiste muchas mentes

antes de cansarte y regresar?.

La verdad no te extrañaba,

tuve sol sin tu presencia

y era dueña de unos ojos

a los que les gustaba brillar,

florecía a cada paso el camino,

tenía besos que sanaban toda pena

y la mágia del amor era mi emblema

que nadie podía arrebatar.

Hasta esta tarde tan grisácea

en que abrí la puerta

y allí estabas, tan derecha

y tan absurda, soledad,

siento que sea sincera

y te diga que es muy fea

esa forma extraña que tienes de llegar.

Mira, aún me confunde

que estés hoy a mi mesa

después de tantos años

de poderte trabajar,

y del pacto y de la tregua

que hicimos esa madrugada

cuando desvelada

prometí ya no llorar.

Sí, he visto tus maletas

y aunque eres muy grosera

por llegar sin previo aviso,

entiendo te vas a quedar,

pero no serás bienvenida

por tu total ingratitud

en tantos años de juventud

en los que sólo quise amar.

Ya conoces el camino

que conduce hasta mi cuarto,

vete, que no tengo

ganas de pelear,

llénalo de telarañas

y tus adornos indeseables

que otra vez, inconsolable,

dormiré en el sofá.