nelida anderson parini

EL ÁRBOL DE LOS BESOS.

Mirando siempre hacia el norte

crece un árbol desolado

de dulces frutos plagado

majestuoso es en su porte.

Mástil de amor sin consorte

erguido en firme templanza,

icónica remembranza

de palpitar superior,

donde florea el amor

desde la tierna crianza…

 

En el dorado horizonte

de dolores olvidado

embrión por la luz sembrado

robusto surge del monte.

Todo aquel que le confronte

buscando rama aserrarle

con la intensión de dañarle

talando radiante cresta;

habrá de perder apuesta

pues no logrará cortarle…

 

Con ramaje portentoso

es caricia su frescor

como sombra protector

se levanta generoso.

Suave follaje precioso

espléndido en señorío

extendido en el vacío

ilusiones acomoda,

resistiéndose a la poda

se yergue firme y bravío.

 

Y aunque su porte destaque

por el aspecto aguerrido

el retoño florecido

rehúye burla o ataque;

sabiendo poner en jaque

haciendo retroceder

simplemente con oler

su aromática fragancia,

nacida de la abundancia

y del franco bien querer.

 

Sus hojas mar de caricias

botoneras de ternura

con renacida dulzura

hacen del amor delicias.

Interponiendo pericias

cuajadas en suavidades

magníficas calidades

en sus mieles dando frutos,

pedúnculo de atributos

portadores de bondades.

 

Carnosidades jugosas

nectarinos de ambrosía

epitelial lozanía

protege pulpas  hermosas.

Son las frutas generosas

de siembro tan singular

habitante de un lugar

de muy pocos conocido,

su acceso no es restringido

pero pocos lo han de hallar.

 

Sólo aquellos que traviesos

se adentran en el amor

dando de sí lo mejor

descubren árbol de besos.

Aquellos locos confesos

del amor enamorados

que entre amar y ser amados

hallaron equivalencia;

aquellos que en providencia

son los más afortunados.

 

Esos  son los que cosechan

sus finos frutos juiciosos

los que viven venturosos

los que egoísmos desechan.

Aquellos que almas estrechan

en fundida redención,

los que sin cavilación

comparten tierno alimento,

dando al amor su sustento

y al vivir dulce emoción…