JUSTO ALDÚ

SIRIA 2012

…entonces amaneces perseguido,

muerto o exiliado

y te  sientes en quiebra

por defender tus creencias

 

La policía te interroga

y dices:

“Esta boca no es mía, es tuya”

y crees que va a llover

con esos ojos eléctricos.

Todos los soles se apagan

y reverbera la celda húmeda en tus entrañas

Allá, a lo lejos gritas:

No me busquen más,

sigan en la lucha,

pero acá te contestan:

No te hagas más ilusiones,

aquí tienes tus grillos

que te acompañan

y  te irá de mal a peor.

 

Entre los escombros

hay victorias incruentas,

edificios destruidos,

calles muertas.

Allá corren dejando tempestades

sobre un escalofriante ulular de las sirenas.

Muñones que no crecen

es el resumen de la pólvora

que cruza el cielo.

Llueve  el sufrimiento

delatando pretensiones.

 

Huele a carne quemada,

a flor marchita

y también a dictadura.

No se oyen ni los pájaros,

solo al hacedor de oscuridades,

habitante del averno,

cuando prepara la mesa

antes de servir a un amo impuesto.

 

Luego viene la vid de todos

junto a la poesía verdadera

y saluda la vida deseándola más plena,

quien dice conocerla

sabe que no todo se ha perdido,

sabe de la cruz y la ceniza,

del viento..., de los árboles...

y sabe cuando se abre la puerta

y  termina el infierno.

Perdónalos señor, si no se acaba!