Josue Arisai Son

SUEÑO

Llegue al harem,

y tu delicada piel mediterránea

La entre cubría

una fina organza de Siria.

Ante collares turquesa

y la danza de tus caderas

quedé deslumbrado.

 

Tus caricias comenzaron

a ser extrañas y sedientas

que lograron vaciar mi ánfora

con gemidos de placer.

Reconocí tus ojos verdes,

¡eran como aceitunas brillantes!.

 

Acercaste a mí,  tus labios

de camuesa…

y al intentar el deseado beso

fueron las 5:30 am

y una alarma estridente

me traslado nuevamente

a mi cama.