gatoconbotas_58

En la otra vida

Anoche hice algunos cambios

me miré durmiendo y quise

reinventarme, al no despertarme

me dije: eso es lo que desean

algunos fulanos y otras fulanas.

Puse mi mejor cara de no se nada

y bajo el finísimo y sutil sonido

de una canción que olía a ella,

apreté los párpados para no verla

y por mas que yo quisiera no verla,

yo la veía, la intuía en mi cerebro.

Ella macabra hablaba y hablaba

y yo solo deseaba tenerla al lado

y saber a ciencia cierta su simple

y tal vez poco maravillosa forma.

¿Cual es la forma de la deshonra?

Yo debí reservarme ese momento

para el amanecer de la vigila íntima,

decirle que el café estaba casi listo

mientras ella se encamisaba mía.

Entonces a contraluz de la ventana

sus ojos pudieron ser celestes o lilas,

nunca rojos de furia, azules de agonía.

¿Qué cambió tanto en nosotros dos?

seguro un mundo se lo preguntaba,

menos ella, menos yo, otros sueñan

y se imaginan mil historias de amores

incorruptibles, rupturas y escalofríos.

¡Si supieran, ay si supieran aquellos

que no saben cual es el mismo camino!

Una hoja blanca y el destino inequívoco,

mi heterosexual conocimiento maduro

pero nunca jamás marchito, ni aún caído

a pesar de las mil quinientas batallas idas,

algunas ganadas y muchísimas perdidas

me dice que ella aún me ama y que yo

lejos del odio, del egoísmo de mi otro yo,

el que escribe y dirige mi mano muerta

tal vez vuelva, y la quiera, y la abrace,

aunque sea en esta o en la otra vida.