gatoconbotas_58

Rubores de la infancia

Te he visto

y me recuerdas a…

Tengo una pequeña historia

entrecortada,

como olas que golpean,

sacuden

una tras otra

y sin embargo

el mar sigue estando solo.

Somos mar

y añoramos,

queremos tener una playa,

un lugar donde dejar de soñar,

escribir pasos

y besos

y caricias,

sentirnos cómodos,

y dejar huellas,

huellas de amaneceres

u ocasos,

traslúcidos, naranjas o pálidos,

¿Cuál es la diferencia cuando se quiere?

Sensaciones que emanan

desde el agua o desde la tierra,

rumores lejanos,

como el tren que se acerca,

y pasa,.

Rubores aquellos

del banco de una plaza

donde el amor era sincero

y en un copo de algodón había magia,

libertador y callao:

si, había magia,

nos sobraba tanto tiempo:

enamoramiento,

el mundo era una rueda gigantesca

como la vuelta al mundo

y el miedo,

el miedo era solo una sonrisa

abierta a los fantasmas.

Volver…

o marcharme tal vez,

allá lejos

donde terminan los rieles

donde terminan los miedos,

las penas, la soledad

y empiezan tus ojos,

tu mirada,

una ventana al mar,

al amor.

Te he visto

y me recuerdas a…

la playa, la plaza,

panoramas

donde descansan

los rubores de la infancia.