Roberto del Castillo B.

UN CARIÑO SIN IGUAL.

  ¡Sólo bastó un instante!,

un momento de ternura;

tan sutíl como una flama,

hoy...incendio de locura.

 

  Dos miradas se cruzaron,

enlazándose entre sí;

fué un idilio, permanente...

gran amor con frenesí.

 

   No sé cómo, cuándo y dónde,

ángel mío te encontré;

sentimiento idolatrado...

regocijo, de mi ser.

 

   ¡Qué momento más sublime!

lléno todo de candor;

cuando ardiente mi tristeza...

sofocante era dolor.

 

   Agua fresca y cristalina,

que al murmullo del arroyo;

derramaste con mil creces...

¡luz de vida, paz y aplomo!.

 

   ¡Como nunca más en tí!,

yo jamás he de encontrar;

un amor tan subyugante...

¡un cariño sin igual!.

 

                                       RCB.