Phoeta Anhonimo

Phoema XXI. ¡Cuervos!

 

 

 

Las palabras se borran con la ausencia.

El silencio ahoga las voces.

Y mi muerte se escribe con palabras negras,
oscuras en el detenimiento del tiempo

cuando ya la expresión en el rostro
injerto con la mueca de un grito
tenue en la carne interna
desgarra la sangre en las venas...

¡Seca! como el líquido tirado por el frío,
lamiendo la herida en la válvula hibrida
que ya no sujeta el tiempo, no sujeta el cielo.


Y la muerte se escribe por palabras mudas,
en la desahuciada mirada de un rostro manchado
en la atadura de cuervos;
robando ojos a las sombras;
en el asesinato del yo interno,
desahuciado en un recuerdo.

-Un funeral para la voz, un funeral para el cuerpo impávido-

un funeral para el amor y el dolor,

un funeral como desenlace de pétalos cayendo,
en la noche manchada de cuervos; 
murallas abrazando el frío
en la frialdad de un cuerpo tirado en el pavimento
cogiendo sus manos a un cielo inventado
cogiendo su boca del rostro asesinado en la acera...

Y no quedan palabras, no queda aliento,
no queda nada;
en la nada
inmolada
en estás mudas palabras...
-Funeral de un féretro sin madera-