ronald tadeo ramirez elizalde

𝐍𝐀𝐃𝐀 𝐄𝐒 𝐈𝐆𝐔𝐀𝐋 𝐒𝐈𝐍 𝐓𝐈

¿De qué sirven las riquezas, el poder o la gloria del mundo, si ninguna de ellas puede compararse con la infinita dulzura de tu amor?

 

Nada le reclamo a la vida.

Nada le pediría al destino, porque cualquier tesoro pierde su brillo si no tengo la dicha de caminar contigo.

 

Aunque el universo entero pusiera a mis pies sus lujos, sus reinos, sus coronas y todas las maravillas jamás soñadas, mi corazón seguiría vacío, porque la felicidad no habita en las cosas, sino en tu presencia.

 

Solo contigo conozco la verdadera dicha.

Ni las estrellas más luminosas, ni la inmensidad de los cielos, ni ser dueño del universo entero podrían regalarme la paz que encuentro cuando descanso entre tus brazos.

 

Contigo lo poseo todo.

Eres la riqueza que jamás se agota, el milagro que embellece mis días, la fuerza que sostiene mi alma y la más hermosa de mis debilidades.

 

Solo en ti encuentro sosiego, bienestar y serenidad.

Cuando me miras, siento que el cielo se abre, que las arpas de los ángeles entonan melodías eternas y que los querubines celebran en silencio el milagro de nuestro amor.

 

Si el mundo entero se convirtiera en un abismo, no conocería el miedo mientras permanezcas a mi lado.

Porque tú eres mi refugio en la tormenta, mi jardín en medio del desierto, mi esperanza cuando todo parece perdido, y el lugar donde mi corazón siempre encuentra su hogar.

 

Nada es igual sin ti.

Porque desde que llegaste a mi vida, comprendí que el verdadero paraíso no se encuentra en el cielo… sino en el amor inmenso que habita entre nosotros.