Trovador de Sueños ...y realidades.

…Y, la Celosía (solo un vistazo)…

 

 

Apenas me asomo, con mucho cuidado,

una visión emerge de tu recinto,

cual salida de un eterno sueño,

enceguece mis sentidos,

tu figura esplendorosa,

no hay comparación alguna,

uno a uno se asoman para mi placer,

los delicados trazos de tu cuerpo,

para describirte a mi vista voy a

necesitar estar sobrio,

he quedado extasiado.

 

Cada latido de sensualidad

que asomas en la tenue y aromática,

atmósfera de tu recinto,

hace que pierda mi equilibrio.

 

Tu evocadora cabellera

cual tul flotando al aire,

se convierte en el velamen

que me atrae hacia ese profundo,

orgulloso y bravío mar para perderme

por siempre en él.

 

Tus gestos, filigranas sublimes casi un

un milagro cada trazo que dibujas

al aire en perfecta armonía,

pincelando una obra maestra de fulgurantes

colores vivos, para ahogar un grito en

mi garganta reseca de tanto apetito,

que este pobre iluso sueña algún día poseer.

 

El fulgor de ese par de joyas,

la explosión de tus ojos grises o castaños,

o serán negros, no logro percibir la

tonalidad exacta, pareciera cambian,

 con cada paso flotado sobre el aire

que como ráfagas cegadoras, 

llevas en ese perfecto mármol de

mil tonalidades distintas,

cual nácar hecho por los dioses

del olimpo, sin escatimar nada

para crear tu soberbio rostro,

acompañado de labios encarnados,

pulposos y vivos cual fruta en plena

madurez listos para ser poseídos

en un torrente de pasión sin freno alguno,

sin noción de tiempo, ni lugar, ni el derredor.

 

Tu cuerpo, éxtasis total,

iniciando el recorrido en tu cuello,

milagro de la natura,

cual elegante cisne aportado a la soberbia

exquisitez del resto de tu figura,

tus pechos rebosantes cantaros de plena vida

han nacido para calmar las ansias,

de hombre o niños,

de diferentes maneras pero solo eso son,

tu vientre lleno de armonía en movimiento

junto a tu cintura mordaz,

le hacen compañía a par de caderas

cinceladas para el puro y enloquecedor placer,

el misterio velado que no pude

de ninguna manera profanar,

fue tu venus escondida,

ese regreso abrupto sobre tus pasos,

me ha infringido un castigo enorme y

me obliga a volver,

a ver si otra vez tengo mayor suerte

y este sueño completar,

al asomarme entre brumas y deseos

a esta sensual celosía.

 

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­© Reservados Todos los Derechos
Autor: Carlos Dos Santos Daniel
05/08/1998