Yadira Murta

Sin predicado

 

Qué oportunas las horas.


Cómo granan alegres 


Deshaciendo el suceso


De la mente humana,


Disolviendo los soles


Del audaz molinete


Donde danzan fugaces


Las pérfidas estrellas.



 

Qué locuaz memorándum


El segundo goteando


Sobre el músculo tenso


De la humanidad fría


Y horadando la entraña


Donde sigue su siembra


Riguroso  y estéril 


Nuestro signo: la duda.