monique ele

Crónica de calles, plazas y juicio político...

Crisis política en acción. El micro-centro:

un caldero hirviendo. Gente que escapa,

gente que viene. La ciudad: el escenario.

Me tomé un ratito, para caminar por sus

calles y plazas: sentir tristeza.


Salí de la oficina esta mañana para

mudar el auto, un poco más lejos de lo

que se vaticinaba como epicentro de

manifestaciones y eventuales (ojalá y no)

enfrentamientos; y ésto es lo que viví y

sentí a mi paso: la gente huía del micro-

centro en automóviles, colectivos y a pie.


Ya de vuelta, unos pocos marchábamos ,

en sentido contrario, rumbo al Congreso.


La policía se desplegaba: uniformes y

rostros preocupados. Calles cerradas,

rumores escuchados al pasar: "dicen que

habrá un golpe de Estado", "vienen los

campesinos", "no hay clases".


Caminé por el medio de las calles

cerradas, con la curiosa sensación de

sobreviviente de algún holocausto (espero

se trate de alguna errada anticipación);

mientras, esa imagen emblemática de la

Catedral, el Cabildo, el Congreso, todo

ese aire de antes y de ahora se

impregnaba en los sentidos... Tanta

historia: de la triste y de la buena.

Tantas historias que hicimos nosotros:

los paraguayos (en sentido neutro, que

abarca femenino y masculino, como

enseña el idioma español), creyendo

juntos en una Patria soñada.¿Qué

decir?... pena por mi país.


JUICIO POLÍTICO AL PRESIDENTE


PARAGUAYO




Tiempo antes




-a este juicio


que presagia


final




y principio-




plazas


y calles


vacías.




El odio


instalado


en ellas.




Desde


diferentes


veredas;




unos y otros


copan


las plazas


y las calles,




con sus cantos


y banderas




(mientras


los demás


escapan).




El miedo


se instala


en todo,


y todos.




El miedo


se pone


la máscara


del odio




(y ya tiene


las manos


manchadas


de sangre).