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tiburcio de la sonec

Vagamundo Hogareño

La noche empezaba, el sol se retiro sin despedida

y muchos otros pequeños soles,

izados en la punta de los mástiles empezaron a brillar,

el puente transcurrido aunque olvidado esperaba;

esperaba al ladron sin talento, armado de inocencia

para que fuese asesinado por su victima;

esperaba a que una prostituta arrojara ebria sus lagrimas

y durmiese en su pavimento esteril;

espraba al drogadicto para resguardarlo en su costado;

esperaba a su vagamundo hogareño...