MIRIAM RINCON U.

EL HALCÓN ÑINGO.( CUENTO) PRIMERA PARTE

EL HALCÓN ÑINGO.( CUENTO) PRIMERA PARTE


El cóndor revolotea arriba del río, pero a veces se posa en los filosos riscos de aquel magnífico cañón de piedra pura. Desde allí caza a los animales, que buscan el torrente de agua para calmar su sed, y el calor extremadamente fuerte de tan árida zona. Veía desde arriba un puerco de monte, una serpiente, dos pequeñas cabras y algo muy exquisito para él…dos conejos.

Los seguía con la vista aguzada, hasta que inició el vuelo en picada directamente al río, y muy especialmente hacia los conejos. Hubo un gran revuelo y el pánico se expandió, cada uno buscaba como salvar la vida. El cóndor furioso volaba sobre los conejos, pero estos no eran lentos, corrían y saltaban sobre las piedras, justificando el dicho de: “corre como una liebre”. El ave depredadora tiraba picotazos a uno y al otro lado, pero eso lo aprovechaban las liebres para desplazarse por la corriente del río, y lamentablemente el ave rabiosa por la humillación que le infringían los conejos, no sentía el fuerte daño que hacía en su pico al golpearse contra las piedras del río.

Mas al notarlo por la estela de sangre que dejaba en el agua, desistió  de su persecución y voló a su nido. Allí se refugió por muchos días, hasta que la naturaleza hizo la obra mágica de sanarlo, tantos días fuera de su territorio hizo que otras aves rapaces se apoderaran  de su espacio de caza, así que pensó que la única manera de rescatarlo sería guerreando hasta vencer a sus enemigos.


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MIRIAM RINCÓN URDANETA.