PETALOS DE NOCHE

Lluvia... Pequeños astros engendrados por la nostalgia...

 


 

 

(No hables; calla la humedad de tu lengua; deja la raíz del sonido más limpio en tu garganta; no te desnudes en la voz de siempre; duerme, y calla como siempre; ausencia)


[Tantos versos y tantos sonidos desordenan sentimientos al sentirte otra vez; caer más allá del astro pendiente de mi desvelo, cual noche te espero. Y caes cayendo en la vereda de la ventana; cuando más abro mis ojos, y más siento el líquido desordenar el caos de la mente; te siento otra vez. En junio decides morir y hoy decido tatuar el arte moribundo de mis dedos; cual tinta amarga; sale de la miel] 

...

El viento ha terminado con la última hoja...,
desde cabellos rígidos en vaivén
hasta la silueta escondida en el aire
y la respiración gélida de árboles taciturnos...,

la desnudez de los pequeños habitantes
que vuelan al sur; se pierden en el oeste
(Y ya no recuerdo los puntos cardinales)
se manchan en la suavidad del frío...,

Allí; donde el cielo deja sus brazos adheridos al viento
cayendo labios andinos sobre la sequedad de la tierra
volando ojos rapaces; cosechas de sueños
la ternura de cambiar la dirección de la vida y la muerte

la ternura de olvidar el destino, sobre la caída del cielo
cuando más se detienen delirios -salen raíces de párpados-

¡Y no se cierran; más vuelan! más se desnudan; más despiertan,
dejando la idea vorágine expuesta a la sombra de un árbol
entristecido por la noche, y la primera gota
acallada por el deslizar de semillas fecundadas por la naturaleza

cuando se borran..., en un alarido tenue
atravesando murallas oníricas...,
raudos pasos se pierden 
en la calle más olvidada.

...Saltan peces abstractos del pavimento;
salen del acero resonante de la tierra
creciendo; volando a la madera virgen
donde a veces cae la luz, y a veces vuela

colgándose de una estrella -cuando uno sé esta dormido-
despertando en la cama con la sonrisa desnuda
de sentir la luz atrapar la alegría
cuando sé esta pensando en nada...,-

Y... aún se escuchan:  peces morder el asfalto,
humedad de la deshojada construcción de zapatos
atravesando el dormir de los pequeños habitantes
abarrotados por las fugaces huellas de ayer

tácitas al no estar..., inverosímiles al no despertar...

dibujándose el arte de la naturaleza
tan espontánea sonajera de miel;

de los dulces interiores; 

exteriorizando las aves de papel
hasta el verso escueto
                puro y casto
                     -lágrimas
                            de la simpleza
                             compleja perfección
                               azul de ausencias-

aunque este presente; es ausencia
llora, revuelve sus párpados
hasta maquinar molinos
sobre la nostalgia de mi pecho,

cual lágrima cae siendo la última,
-y muchas más- siendo la primera
llegar hasta el desvelo de la vela
quitando el sonido de la lluvia,

quedando desnuda,


como mis manos que se pierden

tras las montañas;

y la cordillera

derribada
por un sueño apretado
en el corazón húmedo,

muerto cuando más olvido las palabras,

y el poema consumado
en el despertar de las lágrimas...


(Quédate dormida, no despiertes, siente como llueve mi vida, y sí muero; verás caer la lluvia, lloviendo yo entre los ojos perdidos en el viento; cuando más intentamos ser aire; y en la pérdida de la vida; más sentimos ser aves... -quizás papel- quizás poema)

 

...