Hugo Emilio Ocanto

Diálogo teatral

José está lustrando un par de zapatos.

Marta, su esposa, cose unos botones de camisa.

Muebles antiguos. Familia humilde.

José: Te llamó Julia?

Marta: Sí. Hoy alrededor de las once.

Te mandó un beso.

José: Agradecido. No te dijo cuándo

nos podrá devolver unos pesos?

Marta: José, sabés que no puede hacerlo.

No tienen ni para comer.

José: Lo sé, pero ese no es el caso.

Nosotros no nadamos en la riqueza.

Como ellos somos pobres

y disponemos casi de nada para comer.

Marta: Pero tenés que darle un tiempo más

para que te devuelva lo que les  prestaste.

A su debido tiempo lo hará.

José: Debido tiempo? Como si nos sobrara 

la  guita para darle un tiempo más.

Hace tres meses que no veo un mango.

Pero a tu yerno no le falta oportunidad

para beberse una botella de alcohol. Borracho!

Marta: Ay José! Siempre con el mismo tema!

José: Y de qué  tema querés que hable?

No les voy a prestar ni un centavo más.

Marta: José! Es tu hija!

José: Qué novedad! Ya lo sé.

Pero no es motivo para que se aprovechen

de la bondad de uno.

Marta: Démosle tiempo al tiempo.

El muchacho está trabajando fuerte

y en cualquier momento te devuelve

lo que les prestaste. Hoy me lo dijo Julia.

José: No creo en esos milagros.

Si dieron su palabra, que la cumplan.

Marta: La cumplirán José. La cumplirán.

( Suena el teléfono. Marta atiende.)

Marta: Hola... Hija! Cómo estás?

Sí. Te doy con tu padre.

José! ( Le alcanza teléfono)

José: Sí Julia. Bien. y ustedes?

qué es lo que me va a alegrar?

Sí. Voy a estar. Por? Bueno. Te espero.

( Cuelga. Se acomoda sus anteojos.

Mira a Marta. Se acerca a ella.

Le besa mejilla.)

José: Vieja! Creo... Creo en los milagros!

( Telón baja lentamente)