María Morais

Un mensaje...

 

 

 

             Hoy he visto el amanecer. Nada más abrir los ojos el DÍA, me despertó  de mi plácido sueño un pájaro loco, uno de estos cantaores matutinos que se dedican a picotear los cristales por las mañanas. Ha  decidido posar en mi ventana y saludarme con sus trinos primaverales. Llevaba adentro una orquesta y de su pequeño pico salía una ♪♪♪♫♫♫ primorosa. Giraba la cabeza a la derecha y a la izquierda, mirándome con sus diminutos ojitos. Me asomé despacio, abrí la ventana y el viento fresco sopló de leve mi cara. Miré la montaña que permanecía en su profundo sueño. Alcé la vista al cielo y una chispa de luz daba señal de que nuestro rey se despertaba de  una noche de delicia con su prometida nena. En la calle primaba el silencio y en mi cabeza vino la frase de un poema de un amigo que decía: “No hay nada tan hermoso como tenerte cerca…”.

            El pajarito se fue volando en busca de otra ventana. Creo que de alguna manera me quiso transmitir algún tipo de mensaje. No lo sé. Pero yo permanecí con mis pensamientos… con la tan hermosa presencia… y con la “No hay nada tan hermoso como tenerte cerca...”.

            Me acordé de Juan Manuel Serrat que dijo: ''Canto para echar fuera lo que me aprieta las vísceras''.  Quizás este pajarito cante para olvidar un amor ingrato, festejar un día caloroso y bello, compartir su felicidad con el resto del mundo o simplemente porque la canción es todo… 

            Yo escribo… bueno, escribir, escribir no. Ya me gustaría tener el talento de Machado de Assís, Mário Quintana, mis paisanos, Antonio Machado, Pablo Neruda, Mario Benedetti y muchos otros maestros de la literatura.

            Lo que quiero decir es que escribo porque así puedo olvidarte por instantes… No pensar más en ti... pero resulta que en todo lo que escribo, viajas tú…