Margarita Isaias

CondenaciĆ³n

 

Del  edén al infierno he descendido,

tridentes  ardientes me traspasan.

En mi alma  con gran saña se  han hundido

para  el  beneplácito  de Satanás.

 

No estoy sola, hay cientos de almas penando

todas sufrieron lo indecible en la tierra,

no entiendo porqué siguen padeciendo

dentro de esta terrible desesperanza.

 

Oh Dios! Tremenda agonía es ésta,

arqueada estoy sobre un filón ardiendo

que lacera y abrasa mis espaldas,

y  tu, inmisericorde consientes mi dolor.

 

Diablo mezquino, diablo perverso,

aleja de mi , las llamas de tu aliento!

Compadécete ya por Dios  de mi llanto,

que quema mis ojos, cual lava hirviendo!

 

Del paraíso al averno he sido  arrojada,

por haber depositado mi fé en su amor.

Más es preferible sufrir esta sentencia,

a no haber probado el sabor de sus besos!