ivan rueda

TE QUISE

 

Te quise con mi poca cabeza,

adorno de mi cerviz,

hueco para escombros,

memoria de cosas muertas.

Te quise sin pensarte,

sin ideas de clavel,

destelarañándome de súbito,

a un siglo de mi reloj,

más o menos por costumbre.

Te quise sin helenismos,

sin ciencia infusa,

consuetudinariamente,

como una tribu de uno solo,

cayéndome de continuo

sobre las auroras sin red.

No estuve profiláctico

ni correcto con mis uñas,

tampoco supe sumarte,

y lo único que leí de ti

fueron los libros de tus labios

y cierto poema inguinal

al borde de tu pubis.

Me dejaste correcto,

como una frase sin faltas,

lavadito de dientes

como un niño con pijama,

planchadito de solapa

como un traje de domingo.

Me quede desexplicado

mirando los palomares del cielo

sobre un estanque ecuménico,

sin saber hacer oes

con el humo del cigarro,

cardando mis lágrimas

como ovejitas de cristal.

Nunca supe si aquello

se debió a esto o a lo otro,

si en tu pecho aullaban golondrinas

o si en realidad, tus venas

sólo eran tuberías heladas

de un edificio deshabitado.

Me dejaste y, a fin de cuentas,

no hay ningún pasaje de vuelta

porque los aviones en mi vida

siempre vuelan a lo lejos.