José Plou Galindo

ERRANTE PEREGRINO

¡Con qué tierno amor,

amor de niño inocente,

empalidecía mi frente

entre gotas de sudor;

alimentando mi fantasía,

de esperanzas futuras,

de luz y de poesía,

 

A veces recuerdo,

con precisión certera,

que en mi edad primera;

la miraba a los ojos,

con febril deseo;

hoy mi frente golpeo,

busco los restos,

de mi fe perdida,

por hallarla otra vez,

radiante y bella,

como en la edad aquella.

 

Tenía cara de ángel

¡válgame el Cielo!

alimentaba el amor

que ahora anhelo;

aquella majestad

solemne y grave;

aquel pausado canto,

aparece de repente,

cual doloroso gemido,

que golpea mi mente.

 

Se eleva mi alma cansada,

como antes ya  lo hacía,

vibrando, con cuerdas,

de guitarra mal templada;

una y otra vez repitiendo,

la misma melodía...

 

Amor de vida transitoria,

deseo de perdurable gloria!

¡sed inextinguible del deseo!

¡cielo, que conmigo tenías

las mejores melodías,

y hoy, tan solo recuerdos...

 

Se dulcifican mis penas,

noto la sangre en mis venas,

como en mis mejores años;

quiero  llegar hasta tu ser,

y aunque pierda el camino,

nunca volveré a ser,

un errante peregrino.

J.Plou