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Adrian VeMo

Primogénito

A Joaquín

Te figuro nadando

sometido por las olas del tiempo

es doloroso caerse de ese árbol límpido

y encontrarse extraviado sujeto por manos;

y, sin embargo, te envidio.

Eres como un dios,

pequeño dios de tu universo amniótico,

dueño de ti;

pienso en tu libertad

-como quien piensa en lo que no tiene-

a la que te aferrarás hasta el llanto

porque se pierde lo único que se fecunda,

y reconstruirla

es como levantar una pilastra

de lluvia y cemento

y oxígeno.

 

Equilibrio de los sexos opuestos.

Tu nombre hará callarme la boca

me hará morder mil veces la lengua.

 

Joaquín,

lámparita de mi penumbra.