All the lonely people

Soy una mujer que se enamorĂ³ de otra mujer

No me juzgues sin haberme leído,

solo soy una mujer que se enamoró de otra mujer.

Una mujer hermosa, peligrosa, misteriosa.

 

 Ella me zarandea y me levanta,

 me controla y me presiona,

(más, más, más)

 

Me reclama y me envenena

con sus versos,

con su pena;

me ordena pero jamás condena.

 No me juzga.

 

Me acompaña en las noches de miseria,

en las más bellas,

en los días largos, en los días duros.

Ella cae del cielo cuando llueve,

repiquetea contra las ventanas.

 

 Está allá afuera, en todos lados, ella es todo, sin ella soy nada.

 

Me inspira y me apasiona

me abraza me envuelve me conmueve.

 

Es mi armadura,

contra la locura -contra la cordura-,

contra el tedio, y el fastidio.

 

Está siempre

(cuando no está más nada, cuando no está más nadie)

cuando se marcha la musa, cuando se apagan las luces,

cuando cae la noche y sube la luna

-y cuando no está la luna y la noche es oscura-.

 

Está en todos los rincones,

se apodera de mí, no me comparte, no me abandona.

No me aprisiona,

me hace libre.

 

Su nombre es música.