Armando Sosa Bocanegra

Deseo

Deseoso de conquistar tu corazón,
jamás de ello perdiendo la noción
sólo alimentándome a diario de ti,
que serias mi luz de amor creí.
 
Bebiendo del néctar de tus ojos,
en los cuales nunca se notan tus enojos
y percibiendo el aroma de tus hechizos
que es más dulce y enamoradizo
que el perfume más allegadizo.
 
Teniendo el ardor de tus labios
que me ofrecían el beso más abrigador
nunca sabiendo cuál era el más abrumador,
 
y la dulzura de tu piel
aún más nítida que la miel
siendo una completa mujer
bella como el amanecer.
 
Me hundiste en la llama de tu querer
creyendo que jamás te habría de perder,
tan sólo te quise sin medida
viendo después mi alma destruida,
 
sabiendo que tenía un corazón de cristal
y era sencillo de quebrar.
Fue mi error, lo tengo que aceptar,
mas te creí un afán.
 
Y lo peor de todo es que te quiero
pero tú no me puedes ofrecer nada.
Ahora, escribo mi despedida
mi eterna partida,
 
tan sólo dándote un adiós
de un ser que no lo escuchó Dios
y ahora se lamenta por haberte querido tanto.
 
Ahora aprendí de quererte el riesgo,
el construir castillos en el aire fue agitador
y creer que jamás se sentiría dolor
durante la pérdida del amor.
 
Yo fui ese que te amó
y un gran tiempo te esperó,
fui ese que te buscó hasta el fin del mundo
y el que exploraba en tus sueños,
ahora bien, me voy con un suspiro