Irene..

Corazón sin caparazón.

Soy un corazón sin caparazón.

Por esta carencia de protección, a las inclemencias de la vida.


No puedo permanecer anclada, en ningún sitio..

..durante mucho tiempo al vínculo del recuerdo.

Necesito tomar aire de huida.
Emprendiendo el vuelo de todos lados.

Sin hacerme nunca a la costumbre, de la compañía permanecida.
En alguna parte de la pertenencia.

¿Cómo se reconocen esas alas de nadie?.

Cuando bajo la mirada, hacia el silencio de la discreción.

Tomando velocidad de escondite, con la ropa de libertad.
Que viste la ausencia, en viejo abrigo de humildad.

Latido roto, en astilladas piezas del sentimiento.

Fracturado tronco de emociones, de raíces marcadas en la piel de los años.
Dispersas al viento de la fragilidad, de imposible recomponer al puzzle de la alegría.

Voy siempre con  las tripas por fuera..
..de malherido interior.

Sujetándomelas para sobrevivir realidad..
..con estas manos que tientan sus calles guiando su ceguera.

Y que cualquiera puede reconocer..
..porque todo le afecta a su sangre de espera.

Multiplicando las tablas de lo bonito..
..a matemática de belleza, que suma esperanza.

Con los números incalculables de cariño al infinito.
Esos de la memoria, que me dedican su voz de Grandeza.

A mi nombre en escritura de gratitud por ser y estar.

Entonces desde lo alto de la melancolía..
..ocurre algo extraordinario.

Que ya no puedo marcharme..
..ni volverme invisible de papel agua..

..porque me retiene en luz  de poesía..
..esta rima orillada  de lealtad.