Bernardo Velfig

REFLEXIÓN DE SEMANA SANTA

Seguramente  lees estas palabras

y le restas importancia porque vives sin temor alguno;

maltratas a tu prójimo

y olvidas los atributos del divino maestro.

 

Jesús habla a tu corazón,

pidiendo paz en este mundo lleno de violencia;

el hombre se ha vuelto materialista

y se olvida de la existencia de Dios.

 

Vivimos en un mundo caótico

marcado por la cultura de rivalidad y muerte,

que promueve el hedonismo en magnitud,

donde se decretan leyes alejadas de la fe y los valores

 

Ha llegado Semana Santa

y  solo piensas en divertirte,

olvidando su verdadero significado,

producto de un debilitamiento aberrante de la fe.

 

Como hombre, Jesús sufrió los peores dolores

que puede soportar un ser humano;

fue tratado como si hubiese sido un terrible criminal

o un auténtico enemigo de la humanidad.

 

Seguramente los textos que narran aquel acontecimiento

pasan ante nuestros ojos de forma desapercibida,

y no hemos podido comprender el mensaje

que encierra aquella realidad histórica.

 

Un acontecimiento que emerge de la pasión y muerte de Cristo;

un acontecimiento marcado por la soberbia de quienes no quisieron creer,

un acontecimiento de injusticia al juzgar equivocadamente;

un acontecimiento ya escrito y de resurrección.

 

Cristo sigue sufriendo por los actos de crueldad

que emanan de mentes envenenadas,

que actúan despiadadamente y sin temor alguno;

donde solo impera el odio, la injusticia y la soberbia.

 

Ha llegado el momento de abrir los ojos

ante esta realidad terrible que está diezmando a la sociedad,

y  escribo este texto como un grito desesperado de Jesús

dirigido a la humanidad que no quiere vivir en paz.